domingo, 27 de enero de 2013

Lección para el principito.


Llego el principito a un planeta muy raro. En ese planeta se decía que habitaba un hombre que iba de planeta en planeta y no se sabía por qué. Cuando el principito llegó a ese planeta, se encontró un instante con dicho hombre, pero este se fue corriendo. Diez minutos más tarde se volvió a encontrar el principito con este hombre y ya le preguntó:

-          Hola, ¿qué tal? – dijo el principito.

-          Hola. Pues un poco cansado la verdad. – Contesto el hombre

-          No me extraña, vas de planeta en planeta todo el día sin descansar y nadie sabe por qué.- Respondió de nuevo el principito.

-          Bueno – contesto el hombre – es que mis amigos me necesitan-.

-          Pero, ¿no te cansas de ir de aquí para allá todo el día?- preguntó el principito.

-          Si mis amigos me necesitan, nunca me cansaré de ir de aquí a sus planetas. Los amigos se ayudan en todos los momentos, tanto si estoy cansado como si no. A mis amigos nunca les faltará mi ayuda si la necesitan porque a mí me gustaría que ellos estuvieron en mis malos momentos, aun estando ellos cansados. – respondió el hombre.

-          Y, si alguna vez discutís ¿seguirías ayudándoles? – preguntó de nuevo el principito.

-          ¡Claro! – respondió el hombre. – Discutir no es sinónimo de enfadarse. Además, nosotros sabemos que uno de los pilares de nuestra relación es la sinceridad y, aunque la verdad a veces duele, siempre lo decimos para ayudarnos no para ofendernos -.

-          Bueno, me tengo que ir – dijo el principito.

-          Adiós – contestó el hombre.

De esta manera, el principito se fue a su último planeta, La Tierra, pensando en la lección que le acababa de dar este hombre.


 Javier T.

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